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¿Cómo saber si tu gato está empachado?

Gato empachado siendo revisado por un médico veterinario

La comida casera puede causar empacho.

© 4 PM production / Shutterstock

Empacho, indigestión, malestar, molestia o dolor de estómago. Si tu gato tiene uno o más de estos síntomas, está “empachado”. Aquí te diremos cómo solucionarlo.

Por Dr. Gabriel García, veterinario y redactor médico en la sección 'Mascotas' del periódico EL TIEMPO

Actualizado el 4/6/21 4:37

Al igual que sucede en los seres humanos, los gatos también —en algún momento de sus vidas— pueden sentirse “empachados”.

Quizá en algunos países de América del Sur el término no es muy conocido, pero si te decimos que los gatos presentan molestias estomacales, por diferentes causas, lo más probable es que empieces a entender el porqué en alguna ocasión tu gato estuvo menos curioso y activo de lo normal, además de presentar otra sintomatología digestiva.

¿Qué es el “empacho”?

El empacho puede ser definido como una simple indigestión. Aunque los gatos no comen tan vorazmente como los perros y se “cuidan” un poco más a la hora de comer, tienen un tracto digestivo con ciertas particularidades.

Por sus ancestros y también por su condición de felinos, los gatos tienen tiempos de digestión largos (de hasta 20 horas de duración); por esta razón tienen un estómago relativamente pequeño, diseñado para ingerir pequeñas porciones.

Adicionalmente, tienen unas potentes enzimas digestivas, encargadas de degradar el alimento y aprovechar los nutrientes, ya que aún conservan su instinto carnívoro.

Las grandes cantidades de alimento que no logran ser degradadas por estas enzimas serán regurgitadas. Por todo lo anterior, podemos decir que los gatos tienen un sistema digestivo sensible y que tienen que hacer caso a su instinto animal felino que les viene de herencia.

Causas del empacho en gatos

Las causas del empacho en gatos pueden ser múltiples, de diferentes orígenes y con diferentes signos y síntomas característicos. Si conoces muy bien el comportamiento normal de tu gato, podrás identificar con facilidad cuando algo no está bien.

Las principales causas de empacho en gatos pueden ser:

  • Cambios repentinos de alimentación

El estómago de los gatos es bastante sensible. Cualquier cambio drástico e inesperado del alimento concentrado (conocido como balanceado o pienso en algunos países) puede alterar el funcionamiento normal de este órgano.

  • Algunas enfermedades infecciosas

La panleucopenia felina, cuyo agente causal es un virus y es el responsable de una inflamación del sistema digestivo, puede provocar el empacho en gatos. Se trata de una enfermedad cuya principal forma de tratamiento es la vacunación.

  • Parásitos gastrointestinales

Independientemente de los cuidados que puedas tener con tu gatito, es casi inevitable que en algún momento sufra de este tipo de visitantes no muy agradables y que además pueden ser transmitidos al ser humano, por lo que la higiene es muy importante. Además, es necesario desparasitar a tu gato cada tanto para evitar molestias mayores.

  • Alergias

En algunas ocasiones, los gatos pueden experimentar alergias alimentarias a algunos de los componentes del alimento concentrado. Por esto es importante prestar atención a cualquier signo y también conocer un poco los gustos particulares de tu gato.

  • Elementos extraños

Las bolas de pelo (que se generan del acicalado), objetos extraños (como pelotas, plumas, huesos, entre otros) u otras sustancias irritantes que podemos tener en casa como jabones, detergentes, elementos de aseo, etc. pueden estar provocando el empacho en tu gato.

  • Estreñimiento

Alimentos ricos en fibra acompañados de poco consumo de agua y nula actividad física pueden hacer más lenta aún la digestión de tu gato y causar problemas digestivos mayores.

Síntomas del empacho en gatos

Al igual que las causas, los síntomas pueden ser muy diversos, de ahí que sea muy importante observar el comportamiento y analizar con detenimiento cualquier cambio en el entorno del animal, como consumo de elementos extraños, cambio de alimentación, etc.

La sintomatología puede presentarse de forma individual, aunque por lo general el gato enfermo presentará dos o más síntomas.

Como el principal afectado es el tracto digestivo, los signos a los cuales les tienes que prestar más atención son:

  • Diarrea (con o sin sangre)
  • Vómito
  • Sonidos estomacales intensos y frecuentes
  • Arcadas: cuando tu gato, repetidamente, adopta una posición como si fuera a vomitar, pero sin conseguirlo
  • Inapetencia y decaimiento
  • Adelgazamiento
  • Fiebre
  • Abdomen hinchado
  • Pelaje poco brillante y de mal aspecto
  • Cambios en el comportamiento
  • Vocalizaciones: maullidos o quejidos frecuentes
  • En casos más graves se puede presentar aumento de la salivación, incoordinación o deshidratación.
  • Al consultar con el médico veterinario, se pueden observar ulceraciones, anemia, problemas del hígado, entre otros.

¿Qué hacer si tu gato está empachado?

Lo primero es identificar cualquiera de los síntomas previamente mencionados y también considerar cuándo el episodio puede ser una emergencia veterinaria.

Si tu gato tiene diarrea o vómito con sangre, fiebre que no cesa, deshidratación (sin consumo de agua) o manifestaciones de dolor intenso, lo más conveniente es acudir al médico veterinario con prontitud. Una respuesta tardía (de más de 24 horas) a cualquier sintomatología digestiva puede poner en riesgo la vida del animal.

Cuando los signos son leves y si puedes identificar con facilidad el agente que está causando los problemas digestivos en tu gato, puedes hacer un tratamiento conservador en casa.

Remedios caseros para gatos empachados

Si tu gato tiene vómito o diarrea (sin presencia de sangre) frecuente, lo principal será evitar que coma o beba durante aproximadamente media o una hora. Pasado ese tiempo, puedes ofrecerle agua para evitar la deshidratación.

Si observas que no hay episodios posteriores de vómito o diarrea, puedes suministrarle comida sólida o semisólida: aquí es importante que el menú sea llamativo para ellos, por lo cual podemos emplear alimentos húmedos o salsas, de los que se encuentran en el mercado, o también ofrecer caldos bajos en grasa, sin sal u otros condimentos y en pequeñas porciones.

La carne de pollo o pavo es un alimento ideal en estos casos. Para ofrecérsela a tu gato, lo recomendable es que sea cocida en agua sin ninguna adición de sal, cebolla u otro ingrediente. La carne debe ser introducida teniendo en cuenta que, como el estómago del animal no está funcionando al 100%, el tamaño de la porción debe ser reducido.

Existen también algunas infusiones de plantas medicinales con propiedades benéficas sobre el sistema digestivo de los gatos: la manzanilla, la canela, el jengibre, el lúpulo y la menta; todas ellas en pequeñas porciones.

Para poder administrarlas, se recomienda que estén siempre a temperatura ambiente. Los gatos tienen un olfato extraordinario y estas infusiones pueden no ser llamativas del todo para ellos, por lo que se recomienda mezclarlas con caldo de pollo o pavo. Otra opción es hacer uso de una jeringa y darlas en pequeñas cantidades.

En días fríos, es más probable que el gato tienda a sufrir de dolor de estómago. Procura brindarle un sitio cálido, tranquilo y lejos de cualquier estímulo intenso. También se pueden emplear paños de agua caliente aplicados cuidadosamente en la zona abdominal.

Aunque a veces el dolor hace que el gato esté de mal humor, puedes darle masajes en el abdomen con movimientos circulares lentos.

El contacto físico y el cariño que le suministres puede tener efectos benéficos.

En la actualidad existen esencias florales y aceites esenciales que pueden ayudar a que el gato esté relajado y que los signos de ansiedad y dolor disminuyan. Es importante que estos tratamientos sean recomendados por expertos en la materia.

Si observas que tu gato no mejora o los síntomas empeoran, es hora de acudir al veterinario para que este pueda hacer una valoración general del animal y pueda instaurar un tratamiento efectivo y rápido.

Recomendaciones generales para evitar el empacho en gatos

  • El cambio de alimento concentrado en los animales, tanto perros como gatos, debe hacerse de manera progresiva y supervisada.
  • Las dietas de tu gato deben ser siempre equilibradas de acuerdo con la edad, las necesidades nutricionales, el estado de salud y la actividad física.
  • Nunca dejes elementos irritantes (como productos de aseo, detergentes, desengrasantes, entre otros) al alcance de tu gato.
  • Nunca administres comida casera a los gatos: muchas veces el exceso de grasa, de fibra o de condimentos puede causar enfermedades digestivas.
  • Si los episodios de indigestión son frecuentes, es hora de consultar al veterinario para determinar la causa, hacer un tratamiento adecuado y, quizá, sugerir una dieta especial.
  • Nunca automediques a tu gato. Los tratamientos con medicamentos deben ser sugeridos y supervisados directamente por un profesional.

Los consejos publicados en Wamiz tienen una finalidad informativa y nunca deben ser utilizados como un sustituto a la consulta con un veterinario o especialista de la salud.